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Como cultivar pitaya

20 septiembre, 2016

Requerimientos edafoclimáticcos de la pitaya

– Temperatura: La pitahaya prefiere tiempos cálidos subhúmedos. Sin embargo, asimismo se desarrolla apropiadamente en tiempos secos. La temperatura inmejorable de cara al desarrollo de la planta fluctúa en torno a dieciseis-veinticinco grados , no aceptando las bajas temperaturas. Por otra parte, temperaturas superiores a los treinta y ocho grados pueden producir daños por quemaduras. Así que lo primero para saber como cultivar pitaya es aprender a controlar la temperatura,

– Luz: El cultivo de la pitaya precisa de alta iluminación de cara al desarrollo de los diferentes procesos fisiológicos. Una conveniente iluminación estimula la brotación de las yemas florales de la pitaya.

Las exposiciones prolongadas a radiación solar directa puede ser perjudicial para la pitaya, con lo que es recomendable que su exposición sea parcial (sombra en un treinta por ciento ). No obstante, un exceso de sombra puede provocar la minoración de la producción.

– Sustrato: Se trata de una planta, que debido a su rusticidad, se amolda a suelos secos, pobres y pedregosos. Sin embargo, prefieren suelos franco-areniscos, húmedos, con buen drenaje por su sensibilidad al encharcamiento, ricos en materia orgánica y pH levemente ácido (cinco,5-seis con cinco).

– Riego: Se trata de una planta que no requiere rebosante agua. Se deben dar riegos de apoyo a lo largo de los 2 primeros años de la plantación con la meta de alentar un conveniente desarrollo vegetativo. Los próximos años, solamente se debe regar a lo largo de la floración puesto que si se riega a lo largo de la temporada de sequía puede provocar una minoración de la floración.

cinco. TÉCNICAS DE CULTIVO

– Preparación de suelo: La preparación del suelo se debe efectuar por lo menos un mes ya antes de la plantación. Para esto, se debe dar una tarea de subsolado para sostener el suelo aireado y con buena capacidad de drenaje. Es conveniente efectuar un análisis de suelo para realizar la aportación de enmiendas y correcciones precisas.

– Plantación: La plantación de pitahaya, anteriormente enraizada, se realiza al comienzo del invierno. Al contrario, si se efectúa a lo largo de la estación seca, se debe dar un riego rebosante tanto ya antes de la siembra y como tras exactamente la misma, como agregar materia orgánica (hojarasca, aserrín, etcétera) para eludir elevadas temperaturas y reducir las pérdidas de humedad.

La plantación asimismo se puede hacer a través de siembra directa de estacas. Este género de plantación, se efectúa a mediados de otoño. Es conveniente poner 3 vainas por soporte, siendo el marco de plantación más frecuente de 3x3m y orientación norte-sur. Para una plantación intensiva, se aconseja un marco de 3×1,5m.

A lo largo de la colocación de las plantas enraizadas, se debe retirar la bolsa de plástico sin dañar las raíces. Para finalizar, es recomendable efectuar un aporcado de tierra en torno a las plantas.

– Tutorado: Esta tarea se hace al comienzo de la plantación. Existen 2 géneros de tutores:

Vivos: Han de ser árboles de veloz desarrollo y enraizamiento, de corteza suave, resistentes a plagas y enfermedades y que no sean hospederos de plagas y enfermedades que afecten a la pitaya. Este género de tutor tiene el beneficio de ofrecer a la pitahaya la sombra que precisan. De todas maneras, se deben podar habitualmente con la meta de eludir rebrotes que compitan por la luz solar. Ciertas plantas más usuales son: Madero Negro (Gliricidia sepium), Helequeme (Erithrina poepigiana) y Chilamate (Ficus alobata).

Inertes: Estos tutores generalmente son de madera y han de ser resistentes, puesto que deben aguantar el peso de la planta de pitahaya.

Los sistemas de tutorado más usados son los siguientes:

Sistema tradicional: Este sistema consiste en la colocación de un tutor al lado de la plántula. El tutor ha de ser de por lo menos 3m de largo con un diámetro superior a 10cm y capaz de aguantar el peso de la planta.

Sistema de espaldera tradicional: Este procedimiento consiste en la colocación de aguantes de 2,5m de alto, separados a una distancia de 3m. Los postes quedan unidos por 2 alambres cubiertos con una manguera para eludir que la planta padezca daños. Un alambre se ubica en la parte superior del poste y el otro a 50cm desde el suelo. Es conveniente poner un tutor de apoyo al lado de cada planta, con la intención de asistir a esta a lograr la parte superior de la espaldera.

Sistema de espaldera el “T”: Con este sistema las ramas productivas cuelgan sobre las calles, facilitando de este modo la cosecha del fruto. Consiste en poner una serie de postes de unos 2m de alto y en forma de “T” sobre un eje primordial. La distancia entre postes acostumbra a ser de 3m y, en general son de madera. En todos y cada extremo se sosten una ristra de alambre galvanizado cubierto de una manguera.

– Poda: La pitaya es una planta que medra rapidísimo, formando una masa espesa de tallos. Por esta razón, la poda es una tarea indispensable para sostener la plantación en estupendas condiciones. Existen múltiples géneros de poda:

Poda de formación: Esta poda se efectúa desde el principio de la plantación. Consiste en la supresión de todos y cada uno de los brotes dejando una o bien 2 vainas hasta el momento en que alcancen el extremo del soporte. Los tallos laterales han de ser eliminados.

Poda de limpieza: Esta poda consiste en la supresión de aquellas vainas que han sido perjudicadas por plagas o bien enfermedades y/o que se hallen mal situadas. El corte de los tallos se debe hacer en el entrenudo y el material perjudicado debe quemarse o bien sepultarse fuera de la plantación.

Poda de producción: Esta poda se acostumbra a efectuar desde el tercer año de la plantación. Consiste en la supresión de las vainas improductivas ubicadas en la parte inferior del tallo primordial. El principal objetivo es progresar la aireación, permitir una mayor exposición a la luz solar, eludir el peso excesivo de la planta y reducir el exceso de humedad.

– Polinización: Existen variedades de pitaya tanto hermafroditas como autoincompatibles. Sin embargo, se ha probado que la polinización cruzada de forma manual da sitio a una producción mayor y de mejor calidad.

La polinización cruzada debe hacerse desde ya antes de la apertura de la flor. Se basa en cubrir el estigma de una flor con el polen de otra flor diferente o bien aun de otra especie. Para esto, se recurre a la ayuda de un pincel. Por otra parte, asimismo es esencial saber que el polen puede guardarse a lo largo de tres- nueve meses a una temperatura aproximada de -dieciocho grados .

– Fertilización: Anteriormente a la fertilización, es conveniente efectuar un análisis de suelo. Generalmente, la pitaya es una planta exigente en potasio y ázoe, y en menor medida en fósforo. La aplicación del fertilizante, se efectúa en zanjas circulares en torno a la planta.

A lo largo del verano, es recomendable efectuar aplicaciones foliares de fertilizantes, puesto que favorecen la floración y la fructificación.

seis. PLAGAS Y ENFERMEDADES

seis.1. Plagas

– Chinche patón (Leptoglossus zonatus): Se trata de una plaga que afecta a la pitaya a lo largo de los meses secos. Tanto las larvas como los adultos producen efectos dañinos al alimentarse de las vainas, en tanto que absorben la savia provocando clorosis en ellas. Además de esto, asimismo afectan a los botones florales, cuyos síntomas se manifiestan con un cierto color rojizo. Por otra parte, asimismo provocan daños indirectos puesto que las heridas producidas se transforman en puntos de entrada de hongos y bacterias.

Para su control se deben efectuar monitoreos, observando si en el haz de las vainas existe presencia de huevos-plaga. Además de esto, se deben suprimir las malas yerbas, podar la planta favoreciendo una conveniente aireación, suprimir material vegetal perjudicado, aplicar productos precautorios, etcétera

– Mosca del botón floral (Dasiops saltans): Se trata de un díptero que afecta normalmente a la pitaya amarilla (H. megalanthus). Esta plaga produce daños al alimentarse de las estructuras del botón floral, ocasionando la deformación y siguiente caída de este. Los botones florales perjudicados se tornan de color rojizo. Este síntoma se distingue del ataque de la chinche patón, en que este último produce un color pardo en las anteras y pistilos.

El control químico para combatir esta plaga no es muy efectivo debido a la veloz aparición de resistencias. Por lo tanto, se aconseja monitorear la plaga, aparte de emplear trampas McPhail con atrayentes de proteínas hidrolizadas a base de maíz y soja.

– Hormiga (Atta cephalotes): Esta plaga afecta a vainas, botones florales y frutos, generando daños que dismuyen la calidad del fruto.

Para su control biológico se puede usar la cepa LBB-1 de Beauveria bassiana. Otro procedimiento de control consiste en la introducción de plantas repelentes como el vetiver (Chrysopogon zizanioides).

– Picudo negro (Metamasius sp.): Se trata de una plaga, cuyos primordiales daños son ocasionados por las larvas al horadar galerías dentro de los tallos. El adulto causa daños en las vainas de las hojas a consecuencia de la oviposición. Asimismo afectan a botones florales y frutos, produciendo deformaciones y pudriciones en el fruto.

El control químico es poco eficaz y para el control biológico, existen especies de bracónidos que parasitan al picudo negro.

– Barrenador del tallo (Maracayia chlorisalis): Los daños son producidos por las larvas que penetran dentro de las vainas, produciendo cavidades en su interior. Como consecuencia, el tejido vegetal empieza a pudrirse. Las heridas ocasionadas son un punto de entrada de enfermedades. Para el control es recomendable realizar el monitoreo de la plaga, aplicando aceite de neem antes que esta perfore las vainas.

seis.2. Enfermedades

– Pudrición del tallo: Se trata de la enfermedad más perjudicial para la pitaya. Los síntomas se manifiestan con máculas cloróticas, pudiendo llegar a cubrir toda la vaina, hasta producir una pudrición aguada.

El compuesto químico para combatir esta enfermedad no es efectivo, con lo que se debe recurrir a medidas precautorios como: supresión del material vegetal perjudicado, mantenimiento del follaje seco, eludir heridas en las plantas, desinfección de herramientas de poda, etcétera

– Ojo de pescado (Dothiorella sp.): Los síntomas de esta enfermedad se manifiestan en las vainas por la presencia de pequeñas máculas circulares de color pardo con puntos anaranjados en el centro. Para supervisarla se aconseja hacer una serie de medidas precautorias como: plantación de material sano, supresión del material vegetal perjudicado mantenimiento del follaje seco, eludir heridas en las plantas, desinfección de herramientas de poda, etcétera

– Antracnosis (Colletotrichum sp.): El hongo causante de esta enfermedad se ve favorecido por la presencia de alta humedad relativa y temperatura (veinte-treinta grados ). Los síntomas se manifiestan en vainas y frutos con la presencia de máculas circulares de color negro y hundidas.

El síntoma más propio de esta enfermedad es la marchitez y el colapso de las plantas. En los tallos y estolones se observan máculas circulares de color pardo-oscuro, al paso que en el fruto se generan máculas hundidas de coloración parda y cubiertas de esporas rosadas o bien anaranjadas.

Se deben efectuar una serie de medidas precautorias para realizar el manejo de esta enfermedad, semejantes como:
– Plantación de material vegetal sano.
– Supresión de material vegetal perjudicado.
– Desinfección del material empleado.
– Suelos con buena capacidad de drenaje.

Para su control químico se aconseja efectuar aplicaciones precautorias a lo largo de la floración y el desarrollo de frutos. Si se presentan los primeros síntomas de esta enfermedad, se debe recurrir a la aplicación de fungicidas autorizados.

siete. COSECHA Y POSTCOSECHA

La pitahaya tiene una producción escalonada que va desde mediados de otoño a principios de primavera, pudiendo extenderse aun hasta finales de primavera. La recolección de los frutos debe hacerse cuando están maduros, empezando el corte desde el pedúnculo cuidadosamente de no dañar al fruto ni a la vaina. Los frutos deben presentarse en perfectas condiciones, sin máculas, cicatrices y asintomáticos.

Es recomendable hacer el pre-enfriamiento de los frutos con el propósito de retrasar el proceso de maduración. Esta tarea consiste en sumergir los frutos en agua fría con un limpiador concreto. Más tarde, se procede a la desinfección y secado de frutos.

Anteriormente al empaquetamiento se debe efectuar una clasificación conforme el tamaño y peso del fruto.

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